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sábado, 9 de julio de 2022

Santa Brigida de Suecia y las promesas de las 15 oraciones de Nuestro Señor Jesucristo

 


El día 14 de Junio de 1303 nació Santa Brigida.  En ese momento, el cura de Rasbo, llamado Benedicto, oraba por un feliz parto de la Señora Ingeborde.  Súbitamente, el cura encontró envuelto en una nube luminosa de la cual se le apareció la Santísima Virgen, diciéndole. ¨Una niña ha nacido en Birger y su voz se oirá por todo el mundo.¨

Santa Brigida o St Bridget, hija de Birgir, Príncipe de Suecia de Sangre Real, nació en el seno de unos padres piadosos,  Perdió a su madre al poco tiempo de su nacimiento, la pequeña Brígida fue educada por una de sus más virtuosas tías.  No habló hasta que tenía 3 años.  Cuando empezó a hablar empezó a alabar a Dios,  Le gustaba las pláticas y lecturas serias desde temprana edad, su corazón estaba lleno de gracia, por eso sólo las lecturas piadosas le atraían.

A la edad de 10 años escuchó el sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor que la conmovió mucho.  La siguiente noche creyó haber visto a Nuestro Señor arrodillado ante la Cruz, cubierto de sangre y heridas.  Al mismo tiempo escuchó una voz que le decía: ¨Hija Mía, Mírame.¨ O Querido Señor. ¨preguntó Santa Brigida, ¨Quién te a tratado tan cruel?   Nuestro Señor respondió: ¨Aquellos que me desprecian y son invencibles de mi Amor por ellos.¨  Este misterioso sueño dejó una huella profunda en ella ya que desde ese momento en adelante ella siempre meditó sobre los sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo al grado que la cubría de lágrimas.

A la edad de 15 años, por obediencia se casó con el Principe Ulf, un joven muy piadoso y tuvieron ocho hijos,  Una de sus hijas fue Santa Catarina de Suecia.

El ejemplo de Santa Brigida más que sus instrucciones, santificó a su gran familia.  Sus revelaciones y otros favores celestiales la hicieron más fervientes y humilde.  Ella murió en Roma en 1373 después de haber regresado de una peregrinación en la tierra Santa.  Ella seguido oraba mentalmente y meditaba sobre la vida y sufrimiento de Nuestro Señor Jesucristo.  Ella fundó las Brigittines.

Por mucho tiempo, Santa Brigida había deseado saber cuántos latigazos había recibido Nuestro Señor Jesucristo en su Pasión.  Un día se le apareció Jesucristo, diciéndole: Recibí 5,480 latigazos en mi Cuerpo.

¨Si queréis honraros en verdad, con alguna veneración, decid 15 veces el Padre Nuestro y 15 Ave María con las siguientes oraciones, (que él le enseño) durante un año completo.  Al terminar el año, habréis venerado cada una de Mis Llagas.¨


Los visitantes de la iglesia de San Pablo de Roma pueden ver el Crucifijo, bajo el Sagrario en la Capilla del Santísimo Sacramento, escultura por Pierre Cavallini, ante está escultura Santa Bridget se hincó cuando recibió las 15 oraciones de Nuestro Señor.  La inscripción siguiente fue puesta en la iglesia para conmemorar el evento: 

¨BRIGIDA NO SOLO RECIBIÓ LAS PALABRAS DE DIOS SUELTAS EN EL AIRE, SINO QUE TOMÓ LAS PALABRAS DE DIOS EN SU CORAZÓN.  JUBILEE AÑO 1355.


LAS PROMESAS

  1. Libraré del Purgatorio a las 15 almas de su parentela o linaje.
  2. 15 almas de su parentela o linaje serán preservados y confirmadas en la gracia.
  3. 15 pecadores de su linaje serán convertidos.
  4. El que rece estas oraciones alcanzará el primer grado de la perfección.
  5. 15 días antes de su muerte, le daré el alimento de Mi Sagrado Cuerpo para que escape del hambre eterna; y le daré de beber de Mi Preciosísima Sangre para que no padezca de sed eternamente.
  6. 15 días antes de su muerte, sentirá constricción profunda de todos sus pecados, y tendrá conocimiento perfecto de todas sus culpas.
  7. Yo pondré el signo de Mi victoriosa Cruz delante de él, para que sea su amparo y defensa contra las acechanzas de sus enemigos.
  8. Antes de su muerte, vendré a él con Mi queridísima y bienamada Madre.
  9. Benignamente recibiré su alma, y le conducirá a las delicias eternas.
  10. Y habiendo conducido a ésta alma hasta las mansiones eternas, allí, le daré del Manantial de Mi Dvinidad, cosa que no haré con los que no hayan recitado Mis oraciones.
  11. Haz saber que el que haya vivido en estado de pecado mortal aun por 30 años, si reza devotametne estás oraciones, o si hubiera propuesto rezarlas, el Señor le perdonará todos sus pecados.
  12. Yo le defenderé contra graves tentaciones.
  13. Preservaré y guardaré sus 5 sentidos,
  14. Los preservaré de una muerte repentina,
  15. Su alma será librada de la muerte eterna.
  16. Esta alma obtendrá todo cuanto pidiere a Dios y la Santísima Virgen.
  17. Si hubiera vivido haciendo su propia voluntad durante toda su vida y si debiera morir al día siguiente, Yo le prolongaré su existencia para que se confiese bien.
  18. Cada vez que un alma rece estas oraciones, ganará 100 días más de indulgencias.
  19. Se le asegurará que será colocado junto al Supremo Coro de los Santos Ángeles, 
  20. Al que enseñare estas oraciones a otra persona, se le asegura gozo continuo y el mérito perdurable por toda la eternidad.
  21. Dondequiera que se rezaren estas oraciones, o si se rean en algun tiempo futuro, allí, estará Dios presente con Su gracia.

Las 21 promesas de Santa Brígida, tradicionalmente asociadas con las oraciones de Santa Brígida no están cubiertas por una imprenta,  En Enero de 1954 la Oficina Santa mandó una advertencia que el origen supernatural de estas promesas no ha sido demostrado.

La iglesia siempre recomienda meditar sobre la Pasión de Nuestro Señor.  La bendita Virgen María dijo a Santa Brígida: ¨ la consideración de la pasión de mi Hijo debe permanecer frecuentemente en los pensamientos de todos.¨  San Buenaventura dijo: ¨Permite quien quiera estan en unión con Dios mantenga los ojos de su alma fijos en Él quien cuelga muerto en la Cruz,  Son las Llagas del Señor las que nos permiten tener poder para soportar el sufrimiento no sólo con paciencia sino con alegría.¨




Primera Oración

 


Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesucristo! ¡ Sois la eterna dulzura de todos los que os aman; la alegría que sobrepasa todo gozo y deseo; la salvación y esperanza de todos los pecadores!  Habéis manifestado no tener mayor deseo que el de permanecer en medio de los hombres, en la tierra,  Los amáis hasta el punto de asumir la naturaleza humana, en la plenitud de los tiempos, por amor a ellos.  Acordaos de todos los sufrimientos que habéis soportado desde el instante de Vuestra Concepción y especialmente durante Vuestra Segunda Pasión; así como fue decretado y ordenado desde toda la eternidad, según el plan divino.

Acordaos, O Señor, que durante la última cena con Vuestros discípulos les habéis lavado los pies; y después, les disteis Vuestro Sagradísimo Cuerpo, y Sangre Preciosísima.  Luego, confortándolos con dulzura, les anunciasteis Vuestras Próxima Pasión.

Acordaos, de la tristeza y amargura que habéis experimentado en Vuestra Alma, como Vos mismo lo afirmasteis diciendo: ¨Mi Alma está triste hasta la muerte¨.

Acordaos de todos los temores, las angustia y los dolores que habéis soportado, en Vuestro Sagrado Cuerpo, antes del suplicio de la crucifixión.  Después de haber orado tres veces, todo bañado de un sangriento sudor, fuisteis traicionado por Vuestro discípulo, Judas; arrestado por los habitantes de una nación que habíais escogido y enaltecido.  Fuisteis acusado por falsos testigos e injustamente juzgado por tres jueces; todo lo cual sucedió en la flor de Vuestra madurez, y en la solemne estación pascual.

Acordaos que fuisteis despojado de Vuestra propia vestidura, y revestido con manto de irrisión.  Os cubrieron los Ojos y la Cara con un velo y os infringieron bofetadas.  Fuisteis coronado con espinas, pusieron en Vuestras mano una caña.  Finalmente, fuisteis atado a la columna, desgarrado con azotes y agobiado de oprobios y ultrajes.

En memoria de todas estas penas y dolores que habéis soportado antes de Vuestra Pasión en la Cruz, concededme antes de morir, una constricción verdadera, una confesión sincera y completa, adecuada satisfacción y la remisión de todos mis pecados.  Amén.

SEGUNDA ORACIÓN

 


Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, la verdadera libertad de los ángeles y paraíso de delicias!  Acordaos del horror y la tristeza con que fuisteis oprimido, cuando Vuestro enemigos como leones furiosos, Os rodearon con miles de injurias: salivazos, bofetadas, laceraciones, arañazos, y otros suplicios inauditos.  Os atormentaron a su antojo.

 En consideración a estos tormentos y a las palabras injuriosas, Os suplico, ¡O mi Salvador, y Redentor!  Que me libréis de todos mis enemigos visibles e invisibles y que, bajo Vuestra protección, hagáis que yo alcance la perfección de la salvación eterna. Amén.

Tercera Oración

 




Padre Nuestro y Ave María


¡O Jesús, Creador del Cielo, y de la Tierra, al que nada puede contener ni limitar!  Vos abarcáis todo; y todo es sostenido bajo Vuestra amorosa potestad.  Acordaos del dolor muy amargo que sufristeis cuando los judíos, con gruesos clavos cuadrados, golpe a golpe, clavaron Vuestras Sagradas Manos y Pies a la Cruz.  Y no viéndote en un estado suficiente lamentable para satisfacer su furor, agrandaron Vuestras Llagas, agregando dolor sobre dolor.  Con indescriptible crueldad, extendieron Vuestro Cuerpo en la Cruz. Y con jalones y estirones violentos, en toda dirección, destruyeron vuestros brazos y piernas.

O Jesús, en memoria de este santo dolor que habéis soportado con tanto amor en la Cruz, Os suplico concededme la gracia de temeros y amaros.  Amén

Cuarta Oración

 



Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, Médico Celestial, elevado en la Cruz para curar nuestras llagas con las Vuestras!  Acordaos de las contusiones y los desfallecimientos que habéis sufrido en todos Vuestros Miembros; y que fueron distendidos a tal grado, que no ha habido dolor semejante al Vuestro.   Desde la cima de la cabeza hasta la planta de los pies, ninguna parte de Vuestro Cuerpo estaba exenta de tormentos.  Sin embargo, olvidando todo Vuestro sufrimiento, no dejasteis de pedir por vuestros enemigos, a Vuestro Padre Celestial, diciéndote: ¨Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.¨

Por esta inmensa misericordia, y en memoria de estos sufrimientos, Os hago ésta súplica: conceded que el recuerdo de Vuestra amarga Pasión nos alcance una perfecta contrición, y la remisión de todos nuestros pecados.  Amén.

Quinta Oración

 




Padre Nuestro y Ave María.

¡O Jesús, Espejo de Resplandor Eterno!  Acordaos de la tristeza aguda que habéis sentido al contemplar con anticipación, las almas que habían de condenarse.  A la luz de Vuestra Divinidad, habéis vislumbrado la predestinación de aquellos que se salvarían, mediante los méritos de Vuestra Sagrada Pasión. Simultáneamente habéis contemplado tristemente la inmensa multitud de réprobos que serían condenados por sus pecados; y Os perdidos y desgraciados pecadores.

Por este abismo de compasión y piedad y principalmente por la bondad que demostrasteis hacia el buen ladrón, diciéndole: ¨Hoy estarás conmigo en el Paraíso.¨ hago esta súplica, Dulce Jesús.  Os pido que a la hora de mi muerte tengáis misericordia de mí.  Amén.

Sexta Oración

 


Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, Rey infinitamente amado y deseado! Acordaos del dolor que habéis sufrido, cuando, desnudo y como un criminal común y corriente fuisteis clavado y elevado en la cruz.  También fuisteis abandonado de todos Vuestros parientes y amigos con la excepción de Vuestra muy amada Madre.  En Vuestra agonía, ella permaneció fiel junto a Vos; luego, la encomendasteis a Vuestro fiel discípulo, Juan, diciendo a María: ¨¡Mujer he aquí a tu hijo!¨ Y a Juan: ¨¡He aquí a tu madre!

Os suplico, O mi Salvador, por la espada de dolor que entonces traspasó el alma de Vuestra Santísima Madre, que tengáis compasión de mí.  Y en todas mis aflicciones y tribulaciones, tanto corporales como espirituales, tened piedad de mí. Asistidme en todas mis pruebas, y especialmente en la hora de mi muerte. Amén.

Séptima Oración

 





NO A LA PORNOGRAFÍA, NO A LA ORGÍA


Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, inagotable Fuente de compasión, tened compasión de mí!  En un profundo gesto de amor, habéis exclamado en la Cruz: ¨¡Tengo sed! ¨ Era ser por la salvación del género humano. 

 ¡O mi Salvador!  Os ruego que inflaméis nuestros corazones con el deseo de dirigirnos hacia la perfección, en todas nuestras obras.  Extinguid en nosotros la concupiscencia carnal y el ardor de los apetitos mundanos.  Amén.

Octava Oración

 



Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, Dulzura de los corazones y Deleite del espíritu!  Por el vinagre y la hiel amarga de habéis probado en la Cruz, por amor a nosotros, oíd nuestros ruegos.  Cruz, por a amor a nosotros, oíd nuestros ruegos.

Concedednos la gracia de recibir dignamente Vuestro Sagradísimo Cuerpo y Sangre Preciosísima durante nuestra vida, y también a la hora de la muerte para servir de remedio y consuelo a nuestras almas.  Amén.


Novena Oración

 



Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, Virtud Real y Gozo del alma!  Acordaos del dolor que habéis sentido, sumergido en un océano de amargura, al acercarse la muerte.  Insultado y ultrajado por los judíos, dijisteis en voz alta que habíais sido abandonado por Vuestro Padre Celestial, diciéndole: ¨Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Por ésta angustia, Os suplico, O mi salvador, no me abandonéis en los terrores y dolores de mi muerte.  Amén.

Décima Oración

 



Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús, Principio y Fin de todas las cosas, Sois la Vida y la Virtud Plena!  Acordaos que por causa nuestra fuisteis sumergido en un abismo de penas, sufriendo dolor desde la planta de los Pies hasta la cima de la Cabeza.  

En consideración a la enormidad de Vuestras Llagas, enseñadme a guardar con amor puro todos Vuestros Mandamientos; cuyo camino es amplio y agradable para todos aquellos que Os aman.  Amén.

Undécima Oración

 



Padre Nuestro y Ave María

¡O Jesús!  ¡ Abismo muy profundo de Misericordia!  En memoria de las Llagas que penetraron hasta la médula de Vuestros Huesos y Entrañas, para atraerme hacia Vos, presento esta súplica.

Yo, miserable pecador, profundamente sumergido en mis ofensas, pido que me apartéis del pecado. Ocultadme de Vuestro Rostro tan justamente irritado contra mí.  Escondedme en los huecos de Vuestras Llagas hasta que Vuestra cólera y justísima indignación hayan cesado. Amén.

Duodécima Oración

 


Padrenuestro y Ave María.

¡O Jesús, Espejo de Verdad, Sello de la Unidad, y Vinculo de la Caridad! Acordaos de la multitud de llagas con que fuisteis heridos, desde la Cabeza hasta los Pies.  Esas llagas fueron laceradas y enrojecidas, !O, Dulce Jesús, por la efusión de Vuestro adorable Sangre. ¡O, qué dolor tan grande y repleto habéis sufrido por amor a nosotros, en Vuestra Carne Virginal! ¡Dulcísimo Jesús!  ¿Qué hubo que hacer por nosotros que no habéis hecho?  Nada falta. ¡Todo lo habéis cumplido! 

 ¡O amable y adorable Jesús! Por el fuel recuerdo de Vuestra Pasión, que el Fruto meritorio de Vuestros sufrimientos sea renovado en mi alma.  Y que en mi corazón, nuestro Amor aumente cada día hasta que llegue a contemplaros en la eternidad.  ¡O Amabilísimo Jesús! Sois el Tesoro de toda alegría y dicha verdadera, que os pido concederme en el Cielo.  Amén.

Décima Tercera Oración

 



Padre nuestro y Avemaría

¡O Jesús, fuerte León, Rey Inmortal e Invencible!  Acordaos del inmenso dolor que habéis sufrido cuando, agotadas todas Vuestras fuerzas tanto morales como físicas, inclinasteis la Cabeza y dijisteis: ¨Todo está consumado.¨

Por esta angustia y dolor, Os suplico, Señor Jesús, que tengáis piedad de mí en la hora de mi muerte cuando mi mente estará tremendamente perturbada y mi alma sumergida en angustia. Amén.

Décima cuarta Oración

 


¡O Jesús, único hijo del Padre Celestial, esplendor y semejanza de Su Esencia!  Acordaos de la sencilla y humilde recomendación que hicisteis de Vuestra Alma, a Vuestro Padre Eterno, diciéndole: ¨Padre en Tus Manos encomiendo Mi Espíritu!¨ Desgarrado Vuestro Cuerpo, destrozado Vuestro Corazón, y abierta las Entrañas de Vuestra misericordia para redimirnos, habéis expirado.  

Por Vuestra Preciosa Muerte, Os suplico, O Rey de los santos, confortadme para resistir al demonio, la carne y al mundo.  A fin de que, estando muerto al mundo, viva yo solamente para Vos.  Y a la hora de mi muerte, recibid mi alma peregrina y desterrada que regresa a Vos.  Amén.

Décima Quinta Oración

 


Padre nuestro y Ave María

¡O Jesús, verdadera y fecunda Viña!  Acordaos de la abundante efusión de Sangre que tan generosamente habéis derramado de Vuestro Sagrado Cuerpo.  Vuestra preciosa Sangre fue derramada como el jugo de la uva para el lagar.  De Vuestro Costado perforado por un soldado, con la lanza, ha brotado Sangre y agua, hasta no quedar en Vuestro Cuerpo gota alguna.  Finalmente, como un haz de mirra, elevado a lo alto de la Cruz, la muy fina y delicada Carne Vuestra fue destrozada; la Sustancia de Vuestro Cuerpo fue marchitada; y disecada la médula de Vuestros Huesos.

Por ésta amarga Pasión, y por la efusión de Vuestra preciosa Sangre, Os suplico, O dulcísimo Jesús, que recibáis mi alma, cuando yo esté sufriendo en la agonía de mi muerte. Amén.

CONCLUSIÓN

 



CONCLUSIÓN

¡O Dulce Jesús! Herid mi corazón a fin de que mis lagrimas de amor y penitencia me sirvan de pan, día y noche.  Convertidme enteramente, O mi Señor para ti.  Haced que mi corazón sea Vuestra habitación perpetua.  Y que mi conversación Os sea agradable.  Que el fin de mi vida sea digna de oración y que después de mi muerte pueda merecer Vuestro Paraíso; y alabaos para siempre en el cielo con todos Vuestros Santos. Amén.

No tengo miedo