Señor, tu sabes lo mucho que nos queremos; pero el cariño no lo es todo.
Si nos vamos a casar, es preciso que nos amemos de verdad;
tenemos que ser capaces de la entrega total de nuestros seres,
el uno al otro, de llevar nuestras vidas por el otro.
Ayúdanos durante el noviazgo a ver si somos capaces de esta clase de amor.
Y no nos deje confundir con demostraciones excesivas de nuestro cariño.
Que nos demos cuenta siempre de que tal error muy fácilmente
nos puede inducir a entregarnos físicamente al otro antes de haberlo hecho
espiritualmente delante de ti y del altar.
Si es la voluntad tuya que nos casemos,
haz que nuestro amor durante estos meses crezca en intensidad,
pero si parece que el matrimonio no nos convendría,
danos el valor de poner fin a nuestras relaciones pronto,
más con gran ternura el uno al otro. En el nombre de Cristo. Amén
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